2013

Después de un mágico 2012, este no pudo ser mejor. Tuve muchas experiencias y, afortunadamente, pude volver a Cabra a ver a mi querido Miguel Ángel Coll Mora, para aprender con él mas cosas sobre el retrato, mi gran fascinación. Ahora estaba con el pastel porque era rápido, fácil de transportar y su resultado me enamoraba.

Tuve el privilegio de hacer y firmar un cuadro a medias con él. Lo tiene una querida y gran amiga mía: Toña. Fue un año donde aprendí que las rosas tienen sus espinas, y que hay gustos para todo.

También sentí el cariño inmenso de la gente que me quiere y a la cual adoro, a mi gente, y me sorprendieron tanto al pedirme que por su cumpleaños quería un «Álvaro» para su pared….

No quiero parecer presuntuoso, y creo que quien me conoce bien sabe que el ego no es uno de mis problemas. Pero debo decir que entendí que la verdadera recompensa de cualquier tiepo de arte es ese aplauso que tanto mencionan los artistas como su alimento. Era una sensación que necesitaba porque mi autoestima no ha estado precisamente por las nubes.

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