2012

En el 2012 ya estaba empezando a querer conjugar mas las formas con los colores. Me atraían muchísimo los retratos, pero les tenía un miedo terrible. Porque una flor o un paisaje puede ser bellísimo y no parecerse al que has querido reproducir. Pero un rostro…son palabras mayores. Y este fue mi inicio a perderle ese miedo que simpre he tenido, por haberme criado a la sombre de mi gran amigo (más que un hermano para mi) Miguel Ángel Coll Mora. Es tanta mi admiración y respeto por su ARTE (así en mayúsculas) que siempre había tenido miedo.

David R. Bomati me inspiró mucha confianza y reforzó mi autoestima. Y fue un año tan bonito artísticamente para mi, lleno de mágicas sorpresas, de ver como gente que yo quiero tanto admiraba mi obra, que no me lo creía. En tan poco tiempo la pintura me había dado tanto, que no me lo podía creer en absoluto.

Marisa y «Calas» (que junto con 4 cuadros más llenaron de color su hermoso poemario «Deseos»).

Silvia y «Missi» con una acogida tan inolvidable como ellas dos lo son para mí.

Y mi «Timy», al que miro a los ojos y todavía siento su calor.

Sin duda un año mágico!

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